Desde InfoColectividades, extendemos nuestro cálido saludo al recién elegido Sumo Pontífice, Papa León XIV. Destacamos su postura a favor de los migrantes, en sintonía con la visión de su predecesor, Francisco, y celebramos con especial afecto su doble nacionalidad, que abraza tanto sus orígenes estadounidenses como su profunda conexión y ciudadanía peruana.
InfoColectividades saluda con alegría el nombramiento de Su Santidad León XIV al frente de la Iglesia Católica. El nuevo Papa, cuya trayectoria de vida y labor pastoral han estado marcadamente influenciadas por su experiencia en América Latina, ha emitido ya pronunciamientos significativos respecto a la cuestión migrante, manifestándose claramente a favor de quienes se ven obligados a dejar sus tierras, una postura que resuena con fuerza en la línea pastoral marcada por el Papa emérito Francisco.
Un aspecto que nos llena de especial satisfacción y que deseamos destacar es la doble nacionalidad del Papa León XIV: estadounidense de nacimiento y peruana por adopción. Esta singularidad no solo enriquece su perspectiva global, sino que lo vincula de manera íntima con la realidad y las periferias de nuestra región. Por ello, enviamos un saludo afectuoso y lleno de orgullo al noble pueblo peruano por esta «adopción» que hoy lo eleva a la máxima representación de la Iglesia, y muy especialmente a la querida Colectividad peruana residente en nuestro país.
La profunda relación del Papa León XIV con América Latina fue reconocida previamente por el Papa Francisco, quien lo designó presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, precisamente por su vasto conocimiento sobre la realidad y las dinámicas de la región.
Su formación y trayectoria son testimonio de este vínculo. Ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín (OSA) en 1977 y tras profesar sus votos, fue ordenado sacerdote en 1982. Poco después, en 1985, fue enviado a la misión agustiniana en Perú, marcando el inicio de una etapa fundamental en su vida. Sus primeros años en Chulucanas le permitieron conocer de cerca la realidad del país. Aunque tuvo un breve regreso a Estados Unidos para roles dentro de su orden, su vocación lo trajo de vuelta a Perú, donde durante una década dirigió el seminario agustiniano en Trujillo, enseñó derecho canónico y sirvió en diversas funciones diocesanas, consolidando su entendimiento de la Iglesia y la sociedad peruana.
En 1999, fue elegido prior provincial de su provincia en Chicago, y posteriormente, prior general de la Orden Agustiniana a nivel global por dos mandatos, hasta 2013. Este liderazgo internacional le proporcionó una invaluable perspectiva sobre los desafíos universales de la Iglesia.
Su conexión con Perú se afianzó definitivamente en 2014, cuando Francisco lo nombró administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo, elevándolo al episcopado y convirtiéndolo en obispo diocesano en 2015. Fue precisamente en ese año cuando obtuvo la ciudadanía peruana, un hecho confirmado por el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). Durante su episcopado en Chiclayo, también tuvo un papel activo en la Conferencia Episcopal Peruana, sirviendo como segundo vicepresidente y miembro del consejo permanente.
La elección de un Papa con esta trayectoria y con una sensibilidad tan clara hacia los migrantes y la realidad latinoamericana representa un signo de esperanza para InfoColectividades y para todas las comunidades migrantes y colectividades presentes en nuestra sociedad.
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