La organización jesuita critica duramente las restricciones impuestas por la nueva normativa, reafirmando su compromiso con una cultura de hospitalidad que garantice la dignidad y la integración de todas las personas migrantes y refugiadas en el país.
El Servicio Jesuita a Migrantes en Argentina (SJMR) ha lanzado una enérgica advertencia sobre el impacto del reciente Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 366/2025, calificándolo de «franco retroceso» en materia de derechos para las personas migrantes y refugiadas en el país. A través de un comunicado difundido, la organización jesuita expresa su «profundo dolor» por el debilitamiento de los pilares de la tradición argentina de acogida.
Según el SJMR, la Ley de Migraciones actualmente vigente es un testimonio de un compromiso histórico con los derechos humanos, producto de un proceso amplio, participativo y democrático, que eligió ver a las personas migrantes como sujetos plenos de derechos. Sin embargo, el DNU 366/2025, al reformar el régimen migratorio y restringir el acceso a derechos, contradice abiertamente este espíritu. «Nos duele profundamente que se debiliten hoy los pilares de esa tradición», señala el comunicado, añadiendo que esta erosión no solo afecta un acervo argentino, sino también una referencia continental y mundial en el cumplimiento de compromisos internacionales de derechos humanos.
El comunicado del SJMR subraya la misión inquebrantable de la organización: «seguir acompañando, protegiendo, promoviendo e integrando a las personas migrantes y refugiadas». En un contexto de «tiempos de deshumanización y desconfianza», el Servicio Jesuita a Migrantes reafirma que «toda persona tiene una dignidad inherente; toda persona tiene derechos. Toda persona merece ser mirada, recibida y tratada como tal. Migrante o no migrante».
La organización destaca que una cultura de hospitalidad va más allá de una actitud individual, siendo una «responsabilidad colectiva» que debe traducirse en leyes, políticas y prácticas. Critican que se desdibuje la referencia continental y mundial en derechos humanos que Argentina representaba. Ante la complejidad del mundo contemporáneo, el SJMR propone «decisiones públicas que puedan nutrirse del encuentro en vez del miedo, de la empatía en lugar de la sospecha, de la dignidad en vez del prejuicio».
El comunicado concluye con un llamado a la acción y a la esperanza: «Seguimos caminando. Con otros. Con otras. Con todas». Reafirman que «migrar es un derecho» y que la historia de Argentina está tejida con «hilos de humanidad y migración». La organización insiste en que el Espíritu habita en el corazón de cada persona y que «lo humano no puede ser reducido». De esta manera, el Servicio Jesuita a Migrantes reitera su compromiso con una iglesia que no se encierra, que no discrimina a nadie y que reconoce que la humanidad compartida se extiende a todos, independientemente de su origen.
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